Armando Iachini: Las casas de caña de Irak

El pueblo ma’dan, conocido también como los árabes de los pantanos, está prosperando luego de la injusta persecución política al que fue sometida esta cultura durante el gobierno de Saddam Hussein. Gracias a que los habitantes de las marismas del río Tigris y Éufrates en Irak daban cobijo a personas perseguidas por el régimen, los pantanos donde habitaban fueron asediados, reduciendo la cultura a unas 1.600 personas.

Armando Iachini

Construcción de una casa ma’dan

Más de una década después de este asedio, tras la caída del régimen de Hussein, las represas se han abierto de nuevo, y los pantanos donde habitaban estas personas se han restablecido a su tamaño original, ocupando alrededor del 50% del territorio donde se encontraban originalmente.

Este resurgimiento de la cultura ma’dan ha hecho que se renueven las esperanzas de ver florecer una de las arquitecturas vernáculas más interesantes de este sector del mundo. Por muchos años, los nativos de esta región de Irak construían sus viviendas con haces de cañas que crecen en los pantanos, explica Armando Iachini.

Aunque resulte increíble de creer, una vivienda edificada con este material puede durar hasta 25 años, siempre que se someta a los cuidados necesarios. La construcción de estas casas rurales se realiza en apenas tres días, lo que las hace sumamente económicas y versátiles.

Los haces de caña que se recogen en los pantanos y marismas de esta región del Oriente Medio se atan con fibras vegetales, estas piezas, de gran flexibilidad, le permiten a los ma’dan crear columnas, paredes, mediante la alineación de estos atados de caña, y arcos.

Armando Iachini

Las casas ma’dan pueden flotar sobre las aguas

Al ser construcciones muy livianas, las viviendas vernáculas de los ma’dan pueden flotar en islas que con conocidas en esta cultura como tuhul, y en otros casos pueden ser arrastradas por las corrientes, dependiendo de los niveles que alcance el agua. Cuando esto ocurre, los restos de las casas pueden ser recuperados, y los nativos tienen la capacidad de restaurarlas en apenas un día.

Por Armando Iachini

 

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